El castillo de Ponferrada, cuyos origenes se remontan al siglo XI, y que fue cedido a la orden de los Templarios allá por el siglo XIII como ayuda y defensa del Camino de Santiago, es un conjunto de diferentes edificaciones y materiales, muestra destacada del arte militar medieval.


La fortaleza está situada junto a un talud que cae en vertical sobre el río Sil, que hace de barrera natural, y rodeada por un foso en la parte que da a la población.

El ingreso al interior se realiza por el sur, protegido antiguamente, y en primera instancia, por una línea defensiva que hoy ha desaparecido.

El foso se salva por medio de un puente fijo de piedra, que sustituye al antiguo levadizo, que nos lleva a la puerta de ingreso, de arco de medio punto, y que está defendida por dos torreones cilíndricos flanqueantes con antepecho amatacanado de almenas rematadas en albardilla.

 





Franqueada la puerta nos encontramos en la liza, entre el antemural que cierra a la derecha con la torre de Cabrera y a la izquierda con la torre del Rastrillo. Este acceso se bifurca en tres salidas.

Para ingresar al patio de armas giraremos a la derecha. Alrededor del patio de armas podemos ver el llamado Palacio o Casa Grande en el que se alzaban las dependencias, bodega, sala de armas, patios, salones, caballerizas y cenadores.

Al fondo, el castillo viejo con puerta gótica rematada de matacanes. A su lado se levantan las torres del Homenaje, del Homenaje Viejo y de los Reyes Católicos.

 





El origen del castillo se sitúa antes del s. XII, pero es entre finales del s. XII y principios del XIII cuando pasa a la Orden del Temple por donación del rey Alfonso IX. En esta etapa se refuerza y relevanta el recinto amurallado, con fábrica de cal y canto, para proteger a los peregrinos del Camino de Santiago.

 





Disuelta la Orden del Temple, su maestre hará entrega de la fortaleza y villa al rey Fernando IV, que a su vez lo donará a su mayordomo, Pedro Fernández de Castro, que comenzó a levantar la parte denominada Castillo Viejo, en la esquina norte de la cerca.

 





Durante este periodo fueron múltiples los acontecimientos que hicieron que el castillo retornara a la Corona y posteriormente a los Osorio-Castro.

Época de grandes reformas, debidas a necesidades defensivas, llevaron a construir las torres de Monclín, Cabrera, Malpica, la de la entrada y la de los Caracoles, la Barbacana, el puente levadizo, la zona palaciega, Malvecino y el Cubo Nuevo.

 





Tiempo durante el cual se fortalecerá la torre Malvecino y se construirá la de Juan de Torres, y probablemente la Mina o Coracha y sus baluartes.

Posteriores incorporaciones, como las caballerizas en 1848, y las numerosas reformas y reparaciones llevadasa cabo desde principios del siglo XX, han contribuido a la complejidad del conjunto, tal y como lo conocemos hoy en día.